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viernes, 31 de octubre de 2008

Cuanto sobrevivirias ante un velociraptor?

Vía Mircrosiervos (como no) dejo quedar aquí un pequeño cuestionario para saber cuanto timepo ppodríasplantar cara a un velociraptor estando ambos encadenados a una litera. Suerte.

chained to a bunk bed with a velociraptor</font>

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viernes, 10 de octubre de 2008

Crisis financiera

Andaba por el gimnasio esta tarde/noche tirado en una colchoneta azul con remaches triangulares en las esquinas de esas que todos tuvimos en las clases de gimnasia en el colegio, a mi lado dos señores presuntamente septuagenarios dialogaban. En un principio se trataba de una conversación a dos en un tono muy cordial, pero el mas bajito de ellos se aceleraba poco a poco y sobreponía su voz sobre la de su compañero de fatigas. Si he de ser sincero, hasta ese momento no preste atención a lo que hablaban, tal vez por el déficit de oxigeno que tenia mi cerebro después de hacer esas horribles flexiones, pero a medida que el se iba acalorando la conversación fui tratando de comprender cual era el motivo de la disputa. De que podían hablar sino? como no, de la omnipresente crisis financiera.

El mas alto ya no se atrevía a decir nada, solamente asentía y de vez en cuando trataba de entrar nuevamente en el tema para desdecir a su compañero sin éxito alguno. Fue entonces cuando se me vino a la cabeza una situación similar que ya había visto. No puede evitar sonreír.

martes, 7 de octubre de 2008

Consejos

Dicen que Franco, -si, Franco el Generalísimo- solía recomendar a sus amistades que hiciesen como el y que no se metiesen en política. Un buen consejo sin duda.

Opinar o aconsejar cuando alguien acude a ti solicitandolo es un ejercicio de tremenda responsabilidad.

Al contrario que el Generalísimo, procuro no dar consejos, en realidad no me gusta nada hacerlo, solo sucumbo cuando la necesidad de la persona que tienes delante es manifiesta, manifiesta pero no de escuchar lo que tu opinas, sino de que le digas lo que quiere oír.

Hoy se me ha acercado una compañera pidiendome consejo. Sobre hombres ni mas ni menos. Cuestiones sentimentales. Se ha creído que porque soy un hombre entiendo los comportamientos de los de mi mismo sexo. Habitualmente no logro ni entender los mios propios como para entender los de los demás.

Todo empezó como siempre, pones cara de que te esta interesando mucho la historia, asientes, haces alguna pregunta reincidiendo en lo que te cuentan para no abrir nuevas vías, vuelves asentir. Hasta aquí sin problema. Pero llega el momento en el que te dicen... -y tu que harías?- o -que opinas?- Este es el momento mas delicado, debemos recordar siempre que la verdad tiene mil colores y generalmente no gusta escucharla cuando te toca la paleta cromática de los oscuros, así que lo mejor, como dice mi madre son las mentiras piadosas. Ella dice que ni tan siquiera son pecado, solo son para no hacer mas daño del preciso. Sueltas tu veredicto, serio pero a la vez cercano, con firmeza y ves como la expresión de los ojos de la buscadora de consejo -chica en este caso- va cambiando, deja esa angustia y se convierte en esperanza, en fe, su boca esboza una sonrisa y las preocupaciones dejan de serlo por un momento.

sábado, 4 de octubre de 2008

Volviendo de vacaciones

Acabo de llegar a casa después de estar una semanita de vacaciones. Desde ayer no hago mas que pensar en lo jodido que estaré el lunes en el trabajo. Con la cantidad de expertos que hay por el mundo, con todas las subvenciones que se dan a los investigadores no comprendo como nadie ha resuelto todavía que incorporarse al trabajo después de unas vacaciones es contraporducente para la salud. En mi opinión debería ser algo paulatino, empezar el primer día con un par de horas e ir incrementando la dosis para que no resulte letal. Desafortunadamente este lunes, uno que es un caballero aunque no lo parezca, se enfrentara a capa y espada a la peor de todas las operaciones retorno que puedan existir.

lunes, 15 de septiembre de 2008

Era un pueblo sin mar

Era un pueblo sin mar. Un pueblo sin mucha historia tras de si, uno de esos que sufrió los planes de ordenación urbana escritos en servilletas de bar allá por los 70. No es un lugar para perderse, porque seguro que te acabarías encontrando. Desde luego no es el pueblo mas maravilloso del mundo, pero podemos creerlo por un rato, al menos yo lo haré por el tiempo que me lleve escribir esto.

Fueron dos o tres copas de escoces, por supuesto. Hay quien dice que fueron mas. Otros optaron por el ron, incluso alguien nos instaba a aprender a beber vodka, -solo y frió-. La piedra de las paredes y del suelo absorbía la tenue luz de la que disponía el local. En la mesa de enfrente una pareja conversaba. Él hacía deslizar por sus dedos un papelillo de liar, mientras trataba de llamar la atencion de su acompañante hacia una talla de madera. Ella asentía y observaba al ritmo que marcaban las indicaciones de su acompañante. Cuando pude escuchar su voz, por su acento, supe que era foránea y el chico debía estar contándole que estaban en una cuadra que había sido restaurada manteniendo todos los elementos dignos de permanecer. Parecía fascinada.

Al fondo sentado en un taburete, con gafas de sol y dos ginebras en el cuerpo de exceso un hombre bien entrado en los cincuenta fumaba al mas puro estilo Bogart. Nosotros debatíamos sobre la crisis financiera, la ultima película de Soderbergh y las mujeres de mal vivir, cuando escuchamos tocar una guitarra. Era el tipo de las gafas de sol y las dos ginebras de mas en el cuerpo. Alguien solicito que fuese algo de Silvio, el solamente sonrió y levanto el pulgar de la mano que recorría el mástil. No era Silvio, era Pablo Milanés, porque en este pueblo cada uno canta lo que quiere y no lo que le gente le pide. Viendo que los presentes se entusiasmaban decidió tomar una senda segura y se atrevió con "Y nos dieron las diez". Lo hizo sosegadamente, con su voz dañada por los excesos y las penurias de gratos e ingratos momentos. Se podía escuchar el ruido de sus dedos deslizándose por las cuerdas metálicas, y mientras tocaba el ultimo acorde, alguien alzo la voz diciendo: Eh tío!, te pareces al Sabina, ese que canta.